
Autor: Juliana Boersner
Ya habíamos mencionado acá la molestia de J.K. Rowling por la próxima publicación del Harry Potter Lexicon, por parte de la editorial independiente de Estados Unidos, RDR.
Rowling se siente amenazada y ha decidido proteger sus derechos y por ello abrirá un juicio para impedir la publicación de un volumen de 400 páginas basado en los libros y las películas de Harry Potter y que se presenta como un diccionario de consulta.
Para la autora, la aparición de este volumen, y sobre todo el que sus editores se lucren con él, entra en contradicción con los basamentos éticos de los libros del mago adolescente, que “rebosan de decisiones morales y dilemas éticos”.
The Harry Potter Lexicon es una página en Internet que ha llevado adelante Steve Vander Ark desde julio de 2000 y que recibe alrededor de 25 millones de visitas al año.
Son 8 años de trabajo que Rowling busca descalificar y dice que ella misma tiene planificado publicar su propia (“verdadero”, por supuesto) diccionario de Harry Potter, y que sus ganacias serán donadas a obras benéficas.
El juicio comienza el 14 de abril en el tribunal del Distrito Sur de Nueva York. Los actores involucrados y que se quejan de que otros puedan ganar algo son nada más y nada menos (además de la autora) que Harper Collins, que es la editora de los libros y Warner Bros que es la productora de las películas
La isla en la literatura como espacio de la fantasía (II)
Marzo 28, 2008
Autor: Paolo Fava
La isla como microcosmos deriva de un elemento mítico anterior: el de la simbiosis entre la isla y su dueño, o según marca el arquetipo, su dueña la maga. Se ha demostrado suficientemente en la Odisea de Homero que, en las islas en las que no se manifiesta la monstruosidad o el poder olímpico, son las mujeres las que cautivan y encierran a Ulises. Las dos magas, Circe y Calipso, y Nausicaa la princesa Feacia que tiene en su mano el retorno del héroe. A través de la magia, la isla y la maga son una.
La isla adquiere un significado femenino a partir de una serie de símbolos que la acompañan: la fertilidad y la frondosidad (derivadas del mito de la isla afortunada), el espacio uterino-amniótico, las ideas de “virginidad”, de “cuevas” y “tesoros” a los que el héroe, atravesando el mar como espacio de iniciación tradicional masculino, accede en forma de naufragio o conquista. Y si en el caso de La Tempestad el mago Próspero es un hombre, debe valerse de su hija Miranda (que no ha conocido otra cosa que la isla) como seductora de los náufragos para que sus planes triunfen.
En las novelas de caballería la isla es un equivalente simbólico al castillo de la dama que busca encerrar consigo al protagonista, pero permite acciones propias del régimen expansivo: en la isla de Alcina (Orlando Furioso) hay ejércitos contra los que luchar y ciudades que conquistar: un microcosmos entero que dominar, en fin, pero un microcosmos sobre-natural. En la parodia quijotesca, lo único que tiene de isla la Ínsula Barataria en la que acaba Sancho es su carácter de encerrona. Sancho nunca llega a hacerse con el control pese a sus demostrar dotes de liderazgo porque alrededor suyo se ha tejido una farsa carnavalesca que le tiene a él de bufón, manifestándose en parodias de los fantástico como los apaleamientos por enemigos invisibles que sufre el desgraciado gobernador.
Robinson Crusoe hace saltar por los aires las concepciones clásicas. En esta novela encontramos un acercamiento positivista a la isla en tanto que espacio natural. El primer hombre blanco que la pisa no sólo la aborda con criterios racionalistas, sino prácticos: es el primer civilizador, el usufructuario de sus bienes naturales. Se convierte así en única medida de su mundo, adquiere por la técnica lo que el mito reserva a la magia y a la conquista heroica. Con todo, en Robinson Crusoe encontramos una de las primeras muestras del uso del fantástico moderno, enunciado por Todorov como la ambigüedad entre una explicación racional o sobrenatural, en el episodio de la huella. Robinson Crusoe se cree sólo en la isla pero encuentra una única huella de pie en la arena, lo cual le llena de terror y angustia, y produce suspense en el lector. Más tarde descubrimos que los caníbales visitan la isla: pero cómo pudieron dejar una única huella en una playa desierta, o si realmente fueron ellos los responsables, es algo que nunca se llega a explicar.
La isla queda por lo tanto como el espacio de la posibilidad en el que todo cabe y se ofrece a la experimentación ficcional, abriendo los brazos de par en par a la ciencia- ficción. En La isla del doctor Moreau encontramos una inversión del mito de Circe, inexplicable sin el precedente de Robinson Crusoe: mientras que Circe transforma a los hombres en animales para dominarlos, Moreau transforma a los animales en hombres para civilizarlos. Ambos fracasan, por distintos motivos: y es que mientras Circe pertenece a un contexto maravilloso, en dónde los acontecimientos están llamados a ocurrir, Moreau se mueve en la probabilidad. Su éxito era sólo una hipótesis que, respondiendo a la visión pesimista existencial de H.G. Wells, finalmente se ve frustrada. Del mismo modo, la Isla Misteriosa de Julio Verne en la que el capitán Nemo tiene su base acabará atrapando tanto al inventor como a su creación, el Nautilus.
La ciencia-ficción moderna ha extendido los atributos de la insularidad al ámbito de la conquista espacial, sustituyendo la isla por el planeta y el mar por un elemento igualmente indeterminado: el espacio profundo. Las novelas marcianas de Edgar Rice Burroughs adoptan los mismos esquemas de descubrimiento, heroicidad y conquista (de mundo y mujer) que el epicismo reserva a las islas y que se siguen sucediendo en los géneros de ciencia-ficción galáctica tales como Star Wars o Star Trek. Pero tanto la isla como el planeta quedan reservados para la experiencia de la extraneidad para el individuo, lo inefable e incluso la trascendencia. Así lo abordan películas como 2001: Odisea en el espacio de Stanley Kubrick o Solaris de Andrei Tarkovsky.
Como señala Mario Tomé, “Lo continental es la norma, mientras que la isla es la excepción”. Ésta no es sólo una máxima aplicable al estudio de los mitos: desde Darwin sabemos que se trata de una evidencia evolutiva. Las islas son microsistemas aparte, universos paralelos que se rigen con reglas propias derivadas de una temporalidad escindida y en dónde lo asombroso, lo monstruoso y lo diferente pueden ser norma. Ante enigmas científicos tan fascinantes como el del Homínido de Flores, el mito parece adquirir una dimensión palpable que desafía al escepticismo más empecinado.
Pedro Almodóvar lanza su nuevo blog
Marzo 26, 2008

Autor: Jesús León
Todos los fans del director manchego Pedro Almodóvar están de enhorabuena. El realizador ha decidido introducirse en la blogosfera y ha lanzado su blog, a modo de completa página personal, que se complemente con la (¿oficial?) que mantiene hasta ahora en ClubCultura.
Interesante contenido, muy completo, aunque hay apartados que no están activos (como la de vídeos). Diseño no excesivamente original, pero manteniendo su identidad, con los colores del universo almodovariano. Cuenta con destacables entradas, especialmente, en lo concerniente al guión, más bien borrador, de su próxima obra: ‘Los abrazos rotos’.
Se complementa bien con la sección de fotos, algunas curiosas, que pertenecen a la preproducción de su nueva película, realizadas por él mismo, y de las que se permite la descarga para visualizarlas a mayor tamaño.
Ya saben todos sus seguidores que tienen un blog de visita obligada. Eso sí, de momento no se permiten los comentarios. Una pena.
La isla en la literatura como espacio de la fantasía (I)
Marzo 26, 2008

Autor: Paolo Fava
El mito de la isla como espacio maravilloso aparece con frecuencia en la tradición ya formalizada de las mitologías y conoce una evolución que marcha al paso de las transformaciones en el paradigma literario. Con la llegada del fantástico moderno, la insularidad se convierte en uno de los principales referentes para el desarrollo de ficciones inverosímiles o hiperbólicas en múltiples niveles de la cultura, yendo desde los productos de masas y entretenimiento (las novelas de piratas o las series de ciencia-ficción) a expresiones figurativas de temas tales como el exilio forzado o voluntario, el solipsismo humano, la experimentación de una “sociedad natural” o la emergencia del inconsciente frente a la identidad.
¿Cuáles son los atributos insulares que predisponen a la fantasía? El primero y más evidente es el estado de aislamiento, término derivado de la propia semántica de la isla. Pero no es tanto el carácter de espacio acotado lo que introduce la predisposición a la fantasía, sino el hecho de su suspensión en el medio acuático. El mar, cómo se ha encargado de demostrar Gilbert Durand, es una gran imagen funeraria y una expresión de la temporalidad mutable y disolutoria. La isla se configura como un más allá al ponerse como frontera las aguas mortuorias, manteniéndose a flote encima de un estado de caos. La tradición indoeuropea localiza el mundo de los muertos en el infinito más allá del océano: lo veremos en la literatura caballeresca de influencia céltica en dónde las islas o los espacios cerrados por agua son reinos maravillosos, con Avalon a la cabeza.
La condición de supra-naturalidad de la isla introduce otro mito asociado, el de las islas afortunadas. Son estos espacios de abundancia, de riqueza, de juventud eterna y de goce: lugares que no han perdido la bendición de los dioses, auténticos paraísos terrenales. Son las tierras hiperbóreas, de nuevo situadas al fin del mundo, en donde convergen el jardín de las Hespérides con la Ultima Thule. El Génesis bíblico especifica que el Jardín del Edén está franqueado por cuatro ríos (frente a los cinco del Hades griego), y la tradición medieval ha enriquecido esta representación imaginaria con relatos como el de San Borondán / Brendan que describe un paraíso isleño a medio camino entre lo celta y lo cristiano. Dante, en la Divina Comedia, sitúa al Paraíso entre las esferas celestes: sin embargo, el Purgatorio que conduce a él es una montaña que surge directamente del mar y que Ulises llega a atisbar en su camino hacia el fin del mundo.
Otro carácter imaginario inscrito en la semántica de la isla es el de la evanescencia: al estar en un medio móvil, indeterminado, la isla no está obligada a tener una existencia real, a quedarse anclada o a permanecer a flote. Surge así el mito de la isla-móvil o la isla tortuga, relacionada con mitos indoeuropeos de la creación pero que tiene una presencia plástica en relatos como el de Simbad, que descubre que ha desembarcando en el lomo de un monstruo marino. El mito de la isla o el continente sumergido se relaciona con el del paraíso perdido. Así lo utiliza Platón en sus célebres discursos sobre la Atlántida, un lugar ideal destruido por la impiedad de sus habitantes.
Sin embargo, la hipótesis del continente sumergido reaparecería hasta el siglo XIX en forma pseudo-científica, como búsqueda de una explicación a las migraciones prehistóricas. Así nacerían continentes perdidos como Lemuria o Mu que se verán desarrollados por el imaginario fantástico, ocultista y de ciencia ficción del siglo XX. H.P. Lovecraft configurará una nueva representación del tema de los continentes y civilizaciones sumergidas partiendo de esta arqueología imaginaria, como marco para monstruosos seres con atributos de cefalópodos llegados de más allá de las estrellas.
Estos tres rasgos colocan a la isla como un referente imaginario del más allá del tiempo y el espacio, una cronotopía desplazada. La insularidad, por otra parte, confiere a la isla el carácter de un microcosmos: de un mundo en miniatura. Este aspecto ya se encuentra en la Atlántida de Platón en la presentación de un mundo autosuficiente y autorregulado, y reaparecerá en las tres grandes utopías del Renacimiento: la homónima de Tomás Moro, la Nueva Atlántida de Francis Bacon y la Ciudad del Sol de Tomaso Campanelo. Las dos primeras son islas, la tercera subraya su carácter ideal localizándose al otro lado del mar. La isla se concibe desde este momento como el lugar ideal para la experimentación, dado que permite la regulación entera del microcosmos.
Pasamos de un paraíso mítico a uno racionalizado. Pero la isla sigue siendo ese lugar en el que todo está permitido, que puede estar ahí o no: tras la borrachera racionalista del Renacimiento, encontramos las islas alegóricas del Barroco o la sátira despiadada de Los viajes de Gulliver. Posteriormente, a partir de Robinson Crusoe, la isla desierta pondrá a prueba las convenciones sobre el estado natural del hombre, como observamos en El Señor de las Moscas de William Holding.
‘El retrato de Dorian Gray’, de Oscar Wilde
Marzo 25, 2008

Autor: Luisfer Romero Calero
Parece ser que cuando se recuerda a Oscar Wilde (1854-1900), se tiende a realzar más su condición de homosexual mientras se mira con desdén su obra literaria. Hablar, por tanto, de una novela del autor irlandés tiene por mi parte una doble función: honrar a Wilde, primarlo por su talento, independientemente de su vida privada, y por otro lado, descubrir a quien sea necesario un clásico incombustible como es El Retrato de Dorian Gray.
Tuve la oportunidad de leerlo en inglés, y puedo decir que las novelas que he leído en lengua anglosajona se cuentan con los dedos de una mano, así que puedo considerar que haber topado con este libro en “versión original” fue un privilegio excepcional.
Escrita en 1890, lo primero que podemos observar es su nula intención de andarse con rodeos. Ese ir directo al grano, en pro de una extensión ajustada, pero adecuada, es un estandarte en la literatura de Wilde. Dorian Gray es un joven atractivo y carismático, un adonis, un David Beckham a la sazón, o un Brad Pitt, si lo prefieren. El pintor Basil Hallward se queda maravillado ante la presencia de Gray, y cree que hacerle un retrato supondría un punto de inflexión en su trayectoria artística. En esto, que Gray conoce a un tal Lord Henry Wotton, un fanfarrón que cree profundamente en el hedonismo, y mantiene con él conversaciones trascendentales y metafísicas.
En un arrebato de vanidad, Dorian Gray estalla de ansia al querer permanecer para siempre con el mismo aspecto con el que aparece en el retrato de Hallward. Dicho deseo se cumple inexplicablemente, y Dorian Gray cesa de envejecer, a la par que desarrolla una personalidad ególatra e irascible, sin morar la moral de sus actos, y siempre recordando las palabras de Lord Henry Wotton: “Lo único importante en la vida es la belleza”.
El Retrato de Dorian Gray es una novela sobresaliente por el ambiente opresivo con el que está contado. Es una obra pionera en el terror gótico, sucesora de Edgar Allan Poe, y ascendiente del universo del director de cine Tim Burton. Asimismo, el protagonista de la novela American Psycho (de Bret Easton Ellis), Patrick Bateman, puede verse perfectamente como un Dorian Gray del siglo XX.
Es una historia sobre la vanidad, el narcisismo, la imperturbabilidad, el estoicismo, el desengaño amoroso (los sucesos con la actriz Sybill son crudos y representativos), el paso del tiempo y la inmortalidad. Dorian Gray prefiere portar sólo con su cuerpo, impune e imperecedero, mientras que el retrato alberga su alma. Con un estilo directo y frío como su protagonista, Wilde consigue estremecer al lector con un declive personal en medio de una atmósfera acorde a la tenebrosidad del relato. Sin embargo, El Retrato de Dorian Gray pone en evidencia una gran sabiduría sobre las debilidades humanas por parte de su autor, y es una obra maestra absoluta e indiscutible que ningún aficionado a la lectura debería perderse.
Islandia, el país más literario del mundo
Marzo 24, 2008

Autor: Luisfer
Los que nunca hemos visitado Islandia tenemos que conformarnos con dejar que nos lleguen sus mayores curiosidades y, por qué no, tópicos sobre esta isla de hielo. Que si en verano hay 24 horas de luz, que si no tiene ejército desde el siglo XIII, que si fue un islandés el que realmente descubrió América, Bobby Fischer, Björk, Gudjohnsen, Sigur Ros… pero lo que nos interesa en Papel en Blanco es su faceta cultural, y en esto Islandia tiene muchas cosas que decir.
Gracias a mi amigo Jaimixx me enteré de que uno de cada diez islandeses publicará un libro a lo largo de su vida. Para comprobar la veracidad de esta insólita estadística, me dispuse a investigar en libros e Internet todo lo que pudiera estar relacionado con la cultura islandesa. Los epígrafes que voy a desarrollar ahora son parte del fruto de mi búsqueda:
· Como he dicho, uno de cada diez islandeses publicará un libro a lo largo de su vida. Esto convierte a Islandia en la mayor generadora de escritores del mundo. Si tenemos en cuenta que Islandia cuenta con 100.000 habitantes sólo en la capital (Reykjavik), nos haremos a la idea de que la ciudad tiene 10.000 autores entre su población, con libros publicados todos al cien por cien como defensa del idioma, que llevan a rajatabla.
· Los islandeses leen unos 40 libros al año. Evidentemente, esto los convierte en los más lectores del mundo con diferencia sobre el resto de países (de España, mejor ni hablar…).
· Islandia cuenta con un premio Nobel, llamado Halldór Laxness (1902-1998), que recibió el galardón en 1955. Laxness empezó escribiendo artículos periodísticos. Dejó un legado de una ingente cantidad de poemas, decenas de novelas, obras de teatro y un intento frustrado de integrarse en Hollywood para hacer películas. La única novela suya traducida al español de la que tengo constancia es Gente Independiente (1935), aunque al parecer también son notables La Campana de Islandia (1946), Estación Atómica (1948) y En el Recinto de la Casa (1975). Otros escritores destacados de la isla son Hallgrímur Helgason (1959- ), con su novela Hella (1990) y su novela gráfica 101 Reykjavik (1996); Ólafur Jóhann Ólafsson (1962- ), premiado autor y articulista que vive en EEUU; o el joven poeta y escritor para niños Andri Snær Magnason (1973- ).
· Probablemente le debemos a Islandia el concepto de novela. Las Sagas Islandesas son una colección anónima de textos prosaicos escritos alrededor del siglo XIII. Cientos de años después, estas Sagas han despertado interés en el ámbito internacional, sobretodo en el Reino Unido, pero en Islandia constituye su mayor orgullo cultural y reconocen que es su influencia predominante en su literatura actual. Jorge Luis Borges admitió la importancia de estas Sagas e incluso fue invitado a Islandia por la sociedad de escritores islandeses. Asimismo, podemos decir que las Sagas fueron las pioneras en el uso del narrador omnisciente (narrador en tercera persona, objetivo y dotado de sabiduría absoluta sobre lo que se cuenta). Un conjunto de historias de épica medieval que ríanse ustedes de El Señor de los Anillos, y que progresivamente se está convirtiendo en objeto de análisis por parte de los literatos occidentales.
Página Oficial de la Literatura Islandesa | Literature.is
‘Spiderwick. Las crónicas’ de Tony DiTerlizzi y Holly Black
Marzo 17, 2008
Autor: Paolo Fava
Tras pensar un poco en el asunto, creo que el concepto de ‘fantástico’ difiere enteramente cuando se aborda en literatura infantil frente a la adulta. Y no me refiero sólo a los temas, que quizás tampoco estén tan alejados después de todo. Es una cuestión de base. Todorov define lo fantástico como “una situación de extrañeza, a medio camino entre lo racional y lo irracional”. Eso es lo que necesita un adulto para inquietarse, y que tan bien se ha explotado desde el Romanticismo hasta el Realismo Mágico: la tensión de buscar una explicación lógica a un fenómeno sorprendente, y quedarse a mitad de camino.
Con los niños funciona de otra manera, me parece a mi. Quizás porque en su orden de prioridades lo “racional” o “lógico” no siempre figura en primer lugar. Así, la mejor forma de introducir a un niño en lo fantástico es a través de lo conocido, pues sucede que a menudo las experiencias reales son un acicate suficiente para la imaginación. Un verano en una antigua casa llena de ruidos, una escapada solitaria por un bosque frondoso, explorar un desván mohoso que cruje al pisar son a los ojos del niño aventuras mágicas por derecho propio. De ahí que la literatura pueda añadir su pizca de fantasía, y que esta se reciba con un aire de familiaridad.
Este es sin duda uno de los aciertos de la serie infantil Spiderwick, al menos de su primer libro que es el que he tenido ocasión de leer. Fantasía con los pies en la tierra, magia que conecta de forma sencilla y convincente con los grandes problemas antropológicos de cualquier niño occidental: unos padres que se han separado, una hermana mayor mandona, brutota y chicazo, y un hermano – para colmo gemelo – que saca buenas notas y no se lleva las regañinas. Todo dentro de un caserón campestre lleno de presencias, misterios y pasadizos. No es algo nuevo en absoluto, pero tiene el mérito que no todos pueden revindicar de estar bien hecho.
Spiderwick tiene otros méritos, como un vocabulario y sintaxis de muy buen nivel para niños de ocho a diez años, y numerosas ilustraciones de gran calidad que ayudan por una parte a la comprensión del texto y contribuyen por la otra a crear esa atmósfera tan acertada, como he señalado, para el suspense. Se trata además de obritas muy breves, de unas cien páginas incluyendo dibujos, que las hacen de manejo y consumo fácil. Son en definitiva una alternativa recomendable para el público demasiado prematuro para los excesos épicos de la saga Harry Potter.
John Grisham y la literatura del entretenimiento
Marzo 13, 2008

Autor: Juliana Boersner
La verdad es que tomo casi al azar las declaraciones del escritor de best-sellers John Grisham no tanto por él mismo, sino por lo que sus palabras pueden mostrar de las diferentes maneras de asumirse como escritor.
El escritor y abogado ha declarado algunas perlas interesantes en torno a lo que es su labor de escritor y con toda franqueza dice estar claro en que no es un escritor que se recordará dentro de 50 años y que eso que llamamos la alta literatura lo tiene francamente sin cuidado.
Le puedo asegurar que no me tomo con seriedad suficiente como para pensar que estoy escribiendo ficción literaria ni nada que vaya a ser recordado dentro de 50 años. No voy a estar aquí dentro de 50 años; no me importa si me recuerdan o no. Es puro entretenimiento
Lo que seguramente no le tiene sin cuidado son los millones de dólares que gana anualmente con la venta de sus novelas, que incluyen, entre otras, las siguientes: El informe pelícano (1992), El cliente (1993), Legítima defensa (1995), El jurado (1996), El testamento (1999), La hermandad (2000), El último jurado (2004) y El proyecto Williamson (2007). El último año, nada más, ganó 9 millones de dólares.
Pero acá se trata de hablar del entretenimiento y la literatura y no de las obras de Grisham que me tienen tan sin cuidado como a él. Cuando se le preguntó en torno a los comentarios de la crítica literaria dijo que prefiere que no hablen de él e hizo un chiste afirmando que “Cuando empiezo a recibir buenas crónicas, me preocupo por las ventas”.
Es indudable que estas afirmaciones que hablan bien de la sinceridad del abogado-escritor nacido en Arkansas en 1955, nos señalan también una parte del mundo editorial. Creo que a Grisham poco le importa si lo que hace es literatura y habla de ficción del entretenimiento. No le interesa que lo que escriba sea bueno, sino que atrape al lector /y, por supuesto, que se venda).
Esto es lo que prolifera en las ediciones que pueblan los mesones de las librerías. Y lamentablemente no es un sólo fenómeno gringo, sino que también se da en el universo hispanohablante. ¿Estamos hablando acá de literatura? ¿Debería yo estar incluso mencionando a un autor como éste acá? Ni tan calvo ni con dos pelucas como reza el dicho popular.
Estas declaraciones francas y casi hirientes para quienes seguimos apostando por que la literatura es “otra cosa” nos colocan en una pregunta importante: ¿son la buena literatura y el encantamiento del lector dos hechos irreconciliables? ¿La literatura es más literaria mientras menos comprensible sea? Es como decir que la mejor filosofía es aquella que no soy capaz de entender.
Grisham parece tenerlo muy claro: la cultura de masas sigue estando allí.
BookPrep: imprimiendo libros descatalogados con HP
Marzo 12, 2008

Autor: Juliana Boersner
Es conocido que el proceso de pasar un libro de papel a un formato digital tiene sus problemas y muchas veces el texto y las imágenes aparecen desvirtuados, borrosos o, incluso, modificados, lo cual hace la lectura muy difícil. Hay varios equipos interesantes que han ido perfeccionando la tecnología de escaneado de las páginas para solventar el problema de la legibilidad.
Desde hace un buen tiempo HP está detrás de una apuesta en este sentido y hoy me entero que se trata de de BookPrep, una herramienta de edición por demanda enfocada especialmente a la publicación de libros dscatalogados. Pueden decir que no se trata de nada muy novedoso existiendo Blurb o Lulu, pero hay un añadido interesante a esta propuesta y que la diferencia de las demás.
Si el original del cual se está editando está dañado, el equipo lo trabaja para que luzca como nuevo o, por lo menos, sin imperfecciones. Restauración, edición digital y en papel en un solo sistema. Luego del proceso de restauración, BookPrep hace un archivo pdf que se lee como una presentación en horizontal, en lo cual se parece a la propuesta de Interlectores de la cual hablamos hace unos días.
Altamente recomendable entrar a la página de Foodswille donde pueden estudiar cómo se ven los libros digitalizados. En HP Idealab pueden tambier ver una presentación “oficial” del producto en la que comienzan afirmando que la publicación es un tema tecnológico y tecnologico y siguen profundizando cuando afrma que la impresión es cada vez más un asunto personal, individual. Algunas cosas de las cuales tomar nota.
Juan Villoro recibió el Premio Antonin Artaud
Marzo 10, 2008
Autor: Juliana Boersner
El escritor mexicano Juan Villoro recibió el jueves pasado el V Premio Antonin Artaud con su novela Los culpables que consiste de la traducción de la obra al francés, 80.000 pesos y una estatuilla realizada por Arturo Guerrero y Marisa Lara.
El veredicto habia sido anunciado el 20 de noviembre pasado en Francia. El jurado describía el libro ganador de la siguiente manera:
Con sus magistrales relatos y una novela corta Juan Villoro se apodera de los clichés de la literatura y la realidad mexicana para ponerlas de cabeza, hacer escarnio y romper los mitos imperantes. Un tema atraviesa todos los textos: la ausencia de lealtad, la traición. Todos los personajes traicionan o se creen traicionados y en cada texto, un elemento ínfimo, un detalle crea la sorpresa y viene a cambiar la situación con una nueva faceta que desnuda la realidad y el imaginario rural y urbano, la pasión y el odio. Un libro brillante y redondo.
El escritor mexicano, autor también de libros como Efectos Personales, El Testigo y Materia Dispuesta, entre otros, recalcó el hecho de que se trata del único premio que un país extranjero otorga en México. Explicó también que la obra ganadora consta de 7 relatos y ratificó que todos ellos están hilvanados o conectados por el tema de la traición.
Reconoció, por otro lado, que todos los premios son un aliciente a la creación pero puso en duda que ellos fueran garantía de calidad literaria. Los culpables está editada en México por Editorial Almadia, en España por Anagrama y en Argentina por Interzonas.