Autor: Paolo Fava

Recordarán a Christopher Paolini, el adolescente que arrasó en medio mundo con Eragon hace unos años y propició una breve edad dorada editorial de la novela fantástica en la que todo lo que tuviera niño, dragón y profecía era publicado. Aunque Paolini no consiguiera repetir el éxito inicial de Eragon en su continuación Eldest, sigue teniendo tirón al menos en el mercado anglosajón. Así Brisingr, el volumen con el que cierra su trilogía, vendió 45.000 ejemplares el día de su lanzamiento en Inglaterra, convirtiéndose en el bestseller más rápido del año.

La campaña promocional siguió el mismo esquema que el lanzamiento deHarry Potter y las reliquias de la muerte: los libros fueron puestos a la venta a la medianoche de un viernes, y las librerías organizaron fiestas y actividades para entretener a los compradores hasta entonces. Aunque la cifra de ventas de Brisingr se queda lejos de la del último Harry Potter (que vendió 2,6 millones sólo en su primer día en Inglaterra) pero le da sopas con ondas al que fue el éxito del verano, Breaking Dawn de Sthephenie Meyer con 20.000 copias vendidas el primer día.

Una prueba más de lo que consigue el marketing promocional. En nuestro país Eragon se vendió como rosquillas gracias al boca a oreja pero Eldest, que llegó en relativa oscuridad, no satisifizo las expectativas de ventas y las pilas de sus ejemplares por vender fueron un espectáculo habitual durante meses en las grandes superficies. El éxito hispano de esta tercera entrega queda en manos de sus incondicionales, aquellos con la heroica paciencia de seguir durante años este refrito soso de Tolkien.

Autor: Luisfer Romero Calero

A raíz de mi artículo sobre Islandia, me enviaron un libro escrito por un novelista de ese país, Thor Vilhjámsson (1925-), toda una institución de la literatura nórdica, que además de escritor es pintor. ‘Arde el musgo gris’ es su novela más emblemática, con la que ganó en 1988 el llamado “pequeño premio Nobel”.

La historia, la de un incesto en el siglo XIX, que supone un reto para el joven magistrado Ásmandur. La relación amorosa que mantienen los dos hermanos implicados no es sólo un caso más, y una nueva página en la historia de la jurisdicción islandesa. El libro toma un relato que ocurrió realmente, y le da nuevos matices, captura nuevos terrenos donde reflexionar acerca de temas anexos. Y el autor consigue un resultado clamoroso, un prodigio de la narrativa, que no tiene precedentes al menos de mi experiencia personal como lector. Llega un momento en el que la trama es una simple excusa, un tenue nexo que determina el desarrollo argumental, cuando lo hay.

Y es que ‘Arde el musgo gris’ es un excelente ejercicio de estilo, una prueba de la capacidad de su autor para mantener el interés y la permanente curiosidad de aprender sobre la comunicación escrita. Porque la novela es la materialización de la fascinación. Provoca en el lector una sensación parecida a la del adormecimiento, la ensoñación. Las palabras fluyen y uno no sabe muy bien cómo ni por qué. Ásmandur aparece de vez en cuando, pero nosotros ya estamos perdidos en la vorágine de riquísimo vocabulario y explicitud lingüística que compone una experiencia inigualable.

‘Arde el musgo gris’ es pura hipnosis, extrae la historia para subirse al carro de la meditación densa y calmada. Es una historia sobre el progreso de la civilización, sobre las bases de la afectividad humana, y una conjunción de bellos parajes y palabras sonoras. Lo más parecido a música literaria que jamás he encontrado. “Olvida lo que has leído hasta ahora”, parece decirnos Vilhjámsson en una narración tan gélida como el escenario del libro, que te atrapa y nunca te suelta. Frases cortas, mucha alusión a la luz y a los colores, para transmitir un estilo muy visual pero sólo en nuestro interior. ¿Conocen a muchos escritores que sean capaces de proporcionar algo así?

Este libro es un auténtico descubrimiento. No es recomendable para todo el mundo, porque su lectura es de todo menos “fácil” y digerible, y requiere paciencia extra en las primeras cien páginas. Eso sí, todo interesado en la literatura de una manera activa, todo aspirante a escritor, filólogo, encontrará en esta novela una riqueza expresada de un modo innovador, adelantado a su tiempo, que hace realidad la premisa de “contar una historia que se sostente por el estilo y no por el contenido”. A Vilhjámsson hay que disfrutarle, no que comprenderle, y de hecho, en una hipotética adaptación al cine, sólo el ya fallecido cineasta ruso Andrej Tarkovski habría sido capaz de arrancar la esencia onírica de ‘Arde el musgo gris’.

Maravillosa. Extrañísima joya que instantáneamente se convierte en libro de cabecera, en libro de consulta para recordarnos continuamente con qué calidad y precisión puede decirse todo y nada a la vez. Por cierto, qué gusto da leer en una edición tan cuidadísima como la que propone Nórdica Libros en español

Autor: Paolo Fava

Mucho se habló del verano del amor en los sesenta, pero las barreras de los prejuicios sexuales no cayeron oficialmente hasta la publicación de The joy of sex en 1972. Parodiando las guías de cocina y hobbies (‘The joy of cooking’), el académico Alex Comfort abordaba por primera vez de forma divulgativa y popular la sexualidad en su aspecto lúdico, consiguiendo una difusión nunca vista en una obra del género (hablamos principalmente de EE.UU., por supuesto, en España andábamos aún en la época Cuéntame).

El libro, que pese a abordar sin tapujos las numerosas variantes del intercambio de fluidos siempre se concibió como una obra ‘familiar’, ha conocido numerosas revisiones y addendas desde su primera edición. En los años ochenta se revisó para tratar la emergente problemática del SIDA y en los noventa las partes médicas y sociológicas fueron sometidas a una importante actualización. Sin embargo la reedición definitiva llegará este otoño, reformada de arriba a abajo para atender las inquietudes del universo erógeno del siglo XXI.

Y los cambios empezaran por lo más representativo, la mítica portada que resultó escandalosa en su tiempo y que hoy también lo es, pero por otros motivos. No sólo el galán de la reedición estará desprovisto de las barbas a lo Cat Stevens, privando a su partenaire del festín de pelo que tanto gustaba allá por los setenta, sino que el dibujo será retocado para no mostrar nada de cintura para abajo. El objetivo de los editores es, al parecer, que pueda figurar en la estantería familiar sin arquear muchas cejas.

Igualmente el contenido del libro orillará el ímite de lo explícito. Habrá fotografías de momentos sensuales, mientras que para las descripciones más gráficas se usarán ilustraciones. Un factor importante, ya que las instrucciones sobre posturas y movimientos son uno de los factores que catapultaron la popularidad del libro. Eso y los menús de productos afrodisíacos, que tanto hicieron por consolidar la reputación de la ostra.

Pero son las nuevas secciones las que demostrarán que la guía ha sabido ponerse al día. Habrá capítulos dedicados a la terapia sexual o al uso de medicamentos como la Viagra. También se tratará de la incorporación de nuevas tecnologías a la sexualidad, como el sexo telefónico o ese ingenio llamado internet que se inventó para el porno y al que le han ido surgiendo algunas utilidades adicionales.

Precisamente es este último detalle el que hace más entrañable la iniciativa de un ‘The joy of sex’ para el siglo XXI. En ninguna época ha habido tanto sexo por todas partes como en esta, nunca ha estado tanto en boca de todos (con perdón), nunca ha sido tan público, y aún así los editores confían en que se seguirá buscando consejo en un libro que es algo así como el recetario secreto de la abuela transmitido de generación en generación. De algún modo es intentar volver a tiempos más primitivos y a la vez más desenfadados. Más peludos, sobre todo.