Autor: Sergio Parra

El grueso y denso No Logo: el poder de las marcas, de la periodista e investigadora Naomi Klein (Canadá, 1970), personaje de gran influencia en el movimiento antiglobalización y el socialismo democrático, fue uno de los ensayos mejor vendidos y más populares (entre los que llevan antiparras de pasta) de por allá el año 2000.

La pereza y cierto prejuicio no me permitieron disfrutar de la obra por aquel entonces, así que lo hago ahora con un poco de retraso (aunque las claves que expone Klein son aplicables al ahora) y cierto rubor.

Lo confieso. Acabo de regresar de Nueva York y traigo una maleta llena de ropa de The Gap. También algo de Old Navy (el reverso popular de The Gap). He estado tentado de adquirir algún producto Apple. He tomado café en Starbucks. Una hamburguesa en Wendy´s. He comprado (de todo) en los omnipresentes Duane Reade. Me he hecho con dos libros en la superlibrería Barnes & Noble. Me apetecía probar qué se sentía al entrar en un Wal-Mart a las 4 de la mañana.

Lo confieso todo, no sin cierto rubor, sobre todo después de la lectura de No Logo. Pero el rubor no me preocupa, sino el retraso. Me arrepiento de haberme retrasado en leer un libro como éste, que con sus defectos y virtudes, es condenadamente interesante. Y no me extraña en absoluto que en tan poco tiempo se haya convertido en todo un clásico, y no sólo por el tufillo antisistema y rebelde que desprende, sino por el rigor intelectual y el alud de secretos que nunca aparecen en los medios de comunicación masivos.

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Stephen King en cifras

Agosto 24, 2009

Autor: Sergio Parra

  • 6.600 dólares al año era el sueldo de Stephen King cuando era profesor en 1973. 
  • 2.500 dólares fue el pago por adelantado que el autor recibió por su primer libro, Carrie.  
  • 45 millones de dólares son los ingresos anuales de King en 2008 según la revista Forbes
  • 350 millones es el número estimado de libros vendidos por Stephen King.

 54 es el número de adaptaciones cinematográficas realizadas de libros de Stephen King.

  •   5 son las adaptaciones que se han hecho de Carrie. La película de 1976, el musical de Broadway en 1988, una secuela en 1999, una TV movie en 2002 y un una parodia en el off-Broadway en 2006 en la que una drag queen interpreta el papel principal

La primera versión de El Pianista (también llamado ‘El pianista del gueto de Varsovia’) de Wladyslaw Szpilman se publicó en Polonia en 1946, bajo el nombre de Śmierć Miasta (que significa ‘Muerte de una ciudad’ y es el título de uno de los capítulos del libro). Pero, fuertemente censurado desde un principio, acabó siendo retirado muy pronto de las librerías y permaneció en el limbo hasta 1998, cuando fue reeditado en alemán (y poco después traducido al inglés, castellano, francés…). He aquí dos datos importantísimos para comprender la obra en toda su magnitud.

Teniendo en cuenta que la odisea vivida por Wladek Szpilman acabó a mediados de Enero de 1945, cuando llegaron las tropas rusas a Varsovia, llama la atención que su historia llegara a las librerías sólo un año después. Estamos pues, ante un vivo retrato de lo ocurrido en la capital polaca durante la ocupación nazi, escrito con el corazón caliente y la memoria intacta.

Por otro lado, desde que fue impreso, resultó ser un libro incómodo para el nuevo gobierno polaco. Fue publicado con un considerable recorte del número de copias permitidas y, aún así, recibió una buena acogida; no en vano, Szpilman era un pianista reconocido antes de la invasión germana y su historia una de los primeras en llegar al público. Sin embargo, poco después se impidió imprimir una nueva edición y los ejemplares que quedaban de la primera fueron retirados. Al aparato propagandístico comunista no le convenía nada el relato de un judío que, por un lado, contaba cómo había sido ayudado por un capitán nazi y que, por otro, narraba las aberraciones de los (entonces colaboracionistas y ahora compañeros comunistas) lituanos o ucranianos. Así que fue censurado hasta que, cuarenta años después y sólo dos antes de la muerte de su autor a los 89 años de edad, se escabulló del olvido y volvió a ser publicado. Y tratándose de literatura, toda obra censurada tiene, per se, un valor y un atractivo añadidos.

Wladyslaw Szpilman (1911-2000) pianista, judío y ciudadano de Varsovia, nos cuenta la historia de cómo sobrevivió durante los cinco años que duró la dominación nazi de Polonia. Al principio junto a los miembros de su familia, con los que acaba encerrado en el gueto y que finalmente son deportados en 1942 a Treblinka, donde encontrarán la muerte. Él, salvado in extremis por un conocido de la policía judía, comienza su periplo en solitario. Inicialmente, trabaja de obrero con otros judíos del gueto para, más tarde y gracias al auxilio de algunos varsovianos arios, conseguir esconderse por la ciudad. Un año después, cuando la resistencia polaca comienza su ofensiva contra la ocupación nazi, Wladek se encuentra de nuevo solo; movido por un instinto de supervivencia extraordinario, logra mantenerse oculto durante meses, yendo de edificio en edificio por la despoblada Varsovia, buscando comida y refugio y escapando una y otra vez de la muerte de las más diversas maneras: bombardeos, incendios, disparos, traiciones…

Hasta que un día, descuidado por la imperiosa necesidad de llevarse algo al estómago, es encontrado por un oficial nazi. Éste le hace una serie de preguntas hasta que, interesándose por su ocupación antes de la invasión, Szpilman le confiesa que es pianista. El alemán lo lleva a una habitación donde hay un piano y le pide una prueba.

En ese momento Wladyslaw Szpilman, dos años y medio después de su último contacto con las teclas, sentado ante un viejo y desafinado piano, tocó para el oficial el Nocturno en do sostenido menor de Chopin, la misma pieza que se vio obligado a dejar a medias durante el bombardeo de la emisora de radio con la que comienza el libro; una vez acabado, no sólo obtuvo el perdón del alemán, sino que le ayudó a esconderse e incluso le visitó para llevarle abrigo y alimentos. Allí, una vez que las tropas nazis abandonaron Varsovia, Wladek aguardó la llegada de los rusos y, después de cinco años de indecibles penas y miserias, se vio por fin salvado.

La narración de Szpilman es sencilla y directa, centrada en la descripción de su odisea sin emitir juicios, simplemente enseñando lo que vivió, como si se tratara de una cámara de vídeo cuyas imágenes grabadas hablan por sí solas. Tras sobrevivir a la Shoah, Wladyslaw escribió su historia seguro de que tanta sinrazón, tanta inhumanidad no necesitaban calificativos. De hecho, el primero que aparece lo hace en la postdata del libro, cuando dice del oficial nazi que le auxilió que es

El único ser humano con uniforme alemán que encontré

Tal y como descubrió el propio Szpilman, aquel alemán resultó ser el capitán Wilm Hosenfeld y ‘el pianista’ no fue el único judío al que salvó. Ésto lo sabemos gracias a la excelente reedición de 1998 que le da a la historia toda su dimensión. Primero nos presenta una selección de las cartas que Hosenfeld envió a su familia a lo largo de todo el Holocausto, en las que se muestra radicalmente contrario a las aberrantes prácticas hacia las que había derivado el nacionalsocialismo. De manera extraordinariamente lúcida (no en vano, era maestro de escuela), no sólo critica todo lo que está ocurriendo sino que hasta predice lo que ocurrirá (como nos cuenta ‘El lector’, de Schlink):

Qué cobardes somos: pensamos que estamos por encima de todo esto pero dejamos que ocurra. También nosotros seremos castigados por ello. Como lo serán nuestros hijos, inocentes, porque al permitir que se cometan tantos crímenes estamos colaborando.

Finalmente, nos encontramos con un epílogo escrito por Wolf Biermann que nos ofrece la verdadera historia del buen Wilm Hosenfeld, (muerto a comienzos de los años cincuenta en un campo de concentración ruso). Gracias al contacto de Biermann con la familia, sabemos, como en su momento descubrió Wladek, en qué modo el profesor Hosenfeld ayudó a algunas familias judías durante el Holocausto. Además, nos cuenta los infructuosos intentos del propio Szpilman por devolverle el gesto humanitario al capitán alemán.

Wladyslaw Szpilman, tras la retirada de las tropas nazis, retomó muy pronto las riendas de su vida. Volvió a trabajar como pianista en Radio Varsovia, inaugurando las emisiones con una interpretación de la pieza que le tocó a Hosenfeld, aquella que había tenido que dejar inconclusa cuando llovieron las primeras bombas nazis en Varsovia

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Autor: Sergio Parra

Por ahí me he encontrado una listado (cómo gusta hacer listas de absolutamente todo) sobre los 100 libros más influyentes de la historia. La lista ha sido confeccionada por el ya fallecido experto en literatura Martin Seymour-Smith.

Como curiosidad, destacar que en los primeros puestos sólo hay libros religiosos. Sin embargo, en los primeros puestos se echan en falta libros como El origen de las especies de Charles Darwin, que sin duda cambió conceptualmente qué es lo que somos.

Estos son los 10 primeros:

1 El I Ching
2 El Viejo Testamento
3 La Iliada y la Odisea, Homero
4 Los Upanishads
5 Tao Te King, Lao-tzu

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Autor: Magalí Urcaray

Cuando a principios de año saltó la noticia de un nuevo libro con textos inéditos de Julio Cortázar, todos los cortazarianos, cual cronopios desatados, nos volvimos locos de alegría. Era la confirmación de que Julio seguía jugando, más de veinte años después de su muerte, con sus lectores, con las casualidades y, cómo no, con la literatura. En las navidades de 2006 la vieja cómoda fabulosa abrió sus rebosantes cajones y desperdigó cientos de papeles, muchos de ellos desconocidos, otros tantos desaparecidos quién sabe cuándo; en definitiva, un variopinto surtido de letras firmadas por el autor de ‘Rayuela’. Gran parte de ese botín navideño es lo que nos llega ahora, de la mano de Alfaguara, en estos Papeles inesperados.

Siendo buena adepta a la teoría de las casualidades que tanto persiguieron y alegraron a Julio en vida, me reservo mis dudas sobre cuánto de casual tuvo el descubrimiento de los cajones por parte de Aurora Bernárdez (¿jamás se le había ocurrido revisarlos?); dejémoslo en que para nosotros, los lectores, sí han resultado (muy felizmente) inesperados. Leer el resto de esta entrada »