‘El símbolo perdido’, la nueva novela de Dan Brown, bate records de venta
Septiembre 28, 2009

Autor: Sarah Manzano
No creo que sorprenda a nadie que El símbolo perdido, la nueva novela de Dan Brown, sea todo un éxito de ventas. Lo que sí ha sorprendido es que se haya llegado al millón de copias vendidas en el primer día que salió a la venta en su edición en inglés, el 15 de Septiembre.
Ya se habían batido records con las reservas de la novela a través de Internet, pero debido al abrumador éxito de ventas el presidente de Doubleday confirmó que la editorial imprimirá seiscientas mil copias más, además de los cinco millones que ya estaban impresas. ‘El símbolo perdido’ retoma el personaje del profesor de simbología Robert Langdon y transcurre en la ciudad de Washington durante doce horas. Unas seiscientas páginas repletas de masones, rituales misteriosos y alguna que otra muerte.
‘Vacas, cerdos, guerras y brujas’ de Marvin Harris
Septiembre 22, 2009

Autor: Sergio Parra
Vacas, cerdos, guerras y brujas es un amenísimo estudio antropológico y científico que aspira a una mejor comprensión de las causas de los estilos de vida. Sobre todo de los estilos de vida aparentemente irracionales e inexplicables. Y Marvin Harris aborda esta misión con cautela y erudición, habitualmente derribando verdades que creíamos incontrovertibles, incluso desmitificando muchos estudios antropológicos de campo por su falta de objetividad científica.
Algunas de estas costumbres enigmáticas aparecen entre pueblos sin escritura o “primitivos”. Por ejemplo, los jactanciosos jefes amerindios que queman sus bienes para mostrar cuán ricos son. Este capítulo resulta el más divertido y también uno de los más enjundiosos, pues Harris demuestra que los pueblos tribales, apegados a la naturaleza y al espíritu, son tan o más materialistas y consumistas que los habitantes del primer mundo.
Otras costumbres pertenecen a sociedades en vías de desarrollo, entre las cuales mi tema predilecto es el de los hindúes que rehúsan comer carne de vaca aun cuando se estén muriendo de hambre.
El capítulo dedicado a las brujas y a cómo se originaron, haciendo hincapié en las torturas que se infligían a las sospechosas de practicar brujería o de mantener relaciones con el demonio, es especialmente truculento por sus pasajes explícitos.
Vargas Llosa recibirá el premio Don Quijote tras su floja ‘Travesuras de la niña mala’
Septiembre 14, 2009

Autor: Miguel Ortiz
No cabe duda de que Mario Vargas Llosa es una de los escritores más reconocidos de la literatura sudamericana en lengua castellana. Su figura no se queda sólo en su trabajo literario ya que incluso se le considera un intelectual.
Tanto es así que en Octubre se le galardonará con el premio Don Quijote 2009 a la más destacada trayectoria individual. Tal honor es otorgado por la Junta de Castilla-La Mancha y la Fundación Santillana y junto al peruano también es premiada la ex-presidenta de Filipinas Gloria Macapal-Arroyo, en el apartado a la mejor labor institucional. Nada más lejos de mi intención afirmar que Vargas Llosa no se merece tal distinción pero creo que, al menos, le llega justo a tiempo, porque, habiendo leído su última novela, no puedo evitar pensar que podemos estar ya ante un escritor en horas bajas.
Travesuras de la niña mala (2006) es la última novela publicada por el escritor arequipeño. En ella narra las vivencias de Ricardo Somormucio, un pobre hombre locamente enamorado de la misma mujer durante cuatro décadas. Ella, ‘la chilenita’, ‘la camarada Arquette’, ‘la niña mala’, le hará las mil y una, lo tomará, lo dejará, se aprovechará de él; pero él nunca deja de quererla, sufriendo la peor cara del amor, cuando éste se convierte en una enfermedad del alma. Al fin y al cabo es, en palabras del propio autor, su primera novela de amor.
La trama nos lleva desde el barrio limeño de Miraflores hasta Madrid, pasando por París, Tokio y Londres y comienza cuando los protagonistas no son más que dos niños. Y ya desde un principio no me convence mucho: la historia de ‘la chilenita’ y cómo se descubre su engaño no me parece verosímil. ¿Cuánto tiempo pasa desde que las niñas se inventan lo de su origen chileno hasta que una señora les coge en un renuncio? Lo siento, pero no me parece creíble que unas simples niñas puedan montar una historia así sin que nadie se de cuenta.
Sin duda la intención de Vargas Llosa es presentar la historia con un pequeño Ricardo sintiendo el primer desengaño amoroso y el consiguiente sentimiento de pérdida. Pero no me parece que Don Mario haya estado acertado en este inicio. Más tarde, ya siendo un joven con estudios, Ricardo cumple el sueño de irse a París, donde vive con ciertas estrecheces pero bastante ilusionado, gracias a un trabajo de traductor en la sede de la UNESCO.
En la Ciudad de la Luz conoce a una serie de personas relacionadas con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que pretenden volver a Perú para rebelarse contra el gobierno, y entabla una amistad con uno de ellos, Paúl; he de reconocer que sus conversaciones me parecen de lo mejor de toda la novela. Aquí nos encontramos con uno de los elementos más importantes de la obra: Vargas Llosa, en boca de su narrador y personaje principal, Ricardo Somormucio, nos cuenta su particular punto de vista sobre los conflictos políticos sudamericanos de los años 60-70, el de un peruano que ve todo desde la distancia, conviviendo con otros sudamericanos y con europeos de quienes también nos cuenta su visión. Mención especial merece el primer viaje de vuelta a Perú del joven protagonista, en el que se reencuentra con sus viejos amigos y su admirado tío, descubriendo que prefiere ser un peruano en París que un “europeizado” en Lima.
Ya de vuelta en la capital francesa, por una casualidad (qué poco me gustan las casualidades en la ficción…) Ricardo se reencuentra con ‘la niña mala’, esta vez ya “convertida” en ‘la camarada Arquette’. Y no será la única vez, sino que volverán a separarse y reencontrarse casualmente. Durante el nudo de la novela Vargas Llosa nos narra la historia de amor, si es que se le puede llamar así, porque se trata de un sentimiento unidireccional. Su intención es mostrarnos el sufrimiento de Ricardo, siempre pensando en ella cuando no está e incapaz de disfrutar al 100% los momentos que comparten pues es consciente de su carácter efímero debido a la naturaleza caprichosa de ‘la niña mala’. Pero tampoco me convence lo más mínimo: me parece predecible en todo momento y nunca acaba por hacerme sentir compasión por Ricardo, no me pone de su lado y no acabo acercándome a él, sino todo lo contrario.
Sí me parecen muy interesantes y loables sus narraciones eróticas de los momentos íntimos de los dos amantes. El erótico es un subgénero que ya había tocado en Elogio de la madrastra (1988) y Los cuadernos de don Rigoberto (1997) y aquí lo practica con encomiable acierto.
La historia viaja con Ricardo a Londres, Tokio y acaba en Madrid. La calidad de la narración sigue en la misma línea, sólo que Vargas Llosa se permite demostrarnos lo mucho que conoce estos lugares y los momentos históricos que nos narra: los primeros tiempos del movimiento hippie, el despegue de la economía nipona y su apertura a Occidente, los comienzos de la democracia en el Madrid de los ochenta… Para entonces el autor peruano amaga con un final en el que ‘la niña mala’ ha desaparecido totalmente, pero no engaña a nadie. A estas alturas todos sabemos que se las arreglará para que Ricardo vuelva a recibir otra taza de amor-desamor. No os contaré el final, pero sí he de decir que lejos de acabar por sentir algún sentimiento catártico por Ricardo, acabé bostezando y deseando que llegara la última página.
En definitiva: como habréis visto hay muchos elementos de la novela que me gustan o me parecen loables pero no me convence lo más mínimo en su totalidad, como una banda de jazz compuesta por grandes solistas que no acaban de sonar bien juntos. Me da la impresión que en ese intento de mezclar realidad (las ciudades y sus contextos históricos) y ficción (Ricardo y ‘la niña mala’) nos presenta un conjunto desigual, desequilibrado, en el que su habilidad para describirnos como vivió él esas diferentes épocas en tales lugares está muy por encima de la poca verosimilitud con la que logra contarnos la historia de amor
Saramago carga contra Dios en su nueva novela
Septiembre 7, 2009

Autor: Sergio Parra
Caín es la nueva novela de José Saramago, que editorial Alfaguara publicará a mediados de octubre. Y usando como telón de fondo el famoso fratricidio bíblico, ataca frontalmente a Dios, sin medias tintas, con un aparato publicitario que ya consta de booktrailer y el anuncio de que la novela no dejará indiferente a nadie.
No es la primera vez que Saramago se define en cuanto a religión. Hace casi 20 años, su polémico libro El evangelio según Jesucristo, ya fue vetado por el Gobierno portugués para competir por el Premio Europeo de Literatura. Pero Saramago, fiel a sus ideas irreverentes, no se rinde y vuelve a la carga con más ganas que nunca: el libro lo escribió en menos de 4 meses.
Estaba en una especie de trance. Nunca me había sucedido, por lo menos con esta intensidad, con esta fuerza.
En Caín, Saramago redime a su protagonista del asesinato de Abel y señala nada menos que a Dios como autor intelectual al despreciar el sacrificio que Caín le había ofrecido.